"Nunca es tarde para escribir un poema" (T.L.)

Esas fueron sus palabras y desde entonces las he puesto en práctica cada vez que he necesitado respirar algo que no fuese simple aire, siempre que el alma se me ha escapado en cada aliento.
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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Nunca es tarde, etcétera...

La frase con que presento este blog: "Nunca es tarde para escribir un poema" se la robé a un poeta amigo mío. En realidad se la pedí prestada porque él sabe que la uso, pero no es ese el tema.

El tema es que la elegí porque la consideraba cierta, auténtica y rotundamente cierta.
Hasta hoy.
Ahora sé que sí hay momentos en que es demasiado tarde para escribir un poema. Ahora sé que a partir de un cierto instante da igual ya cuantos poemas se escriban o cuanta tinta inútil se vierta.
Por otra parte, para todo ello hay dos requisitos imprescindibles: la inspiración y que ésta, cuando aparezca, te encuentre trabajando o con ganas de hacerlo.
Visto que no se dan ninguno de los dos casos, voy a detener aquí el reloj que marcaba La Hora Bruja igual que, en su día, apagué la Luz Azul. La única diferencia entre ambos hechos es que no cerraré este acceso como sí hice con el otro blog. Si lo hiciese sería casi una automutilación y no tengo, ni he tenido nunca, ni creo que tenga jamás, ningún tipo de tendencia autodestructiva.
Simplemente sucederá como en la merienda del Sombrerero y la Liebre con Alicia:
«El tiempo -le dice el Sombrerero a Alicia- se ha detenido para siempre en las seis... Aquí estamos siempre en la hora del té.»
El tiempo se detendrá también aquí, justo a la Hora Bruja.

Gracias y hasta siempre.

K.